El enfoque estratégico se ocupa de la forma en que la persona percibe y gestiona su realidad a través de la comunicación consigo misma, con los demás y con el mundo, transformándola en funcional para poder intervenir sobre ella.

 

 

CON UNO MISMO

CON LOS DEMÁS

CON EL MUNDO

 

Los problemas de las personas son el producto de la interacción entre la persona y la realidad; indagar sobre el origen para encontrar soluciones es, a menudo, engañoso.

El mecanismo fundamental del enfoque estratégico es la Solución Intentada: se trata de aquellas reacciones y comportamientos que se llevan a cabo para afrontar los problemas pero que, por el contrario, complican, no resuelven y se convierten en modelos disfuncionales en la interacción con la realidad.

El comportamiento disfuncional (la Solución Intentada) es la reacción que la persona cree que es la mejor para afrontar una determinada situación: el problema existe en virtud de que se ha intentado hacer para resolverlo.

Desde el enfoque estratégico se indaga en las Soluciones Intentadas para reducir la complejidad del problema y así decidir cuál será la mejor intervención.

Si la solución intentada funciona, el problema no surge. En cambio, si la solución intentada no funciona y se reitera una y otra vez, la misma se convierte en el problema.